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La calidad del entrenamiento no está dada por el cansancio


Autores:

Guillermo Sáez, PhD Ciencias de la educación

Director EducaTKD

Juan Carlos Aguayo, Mg, Médico©,

Director Team Rott

“En ocasiones los entrenadores piensan que a los deportistas hay que entrenarlos para una guerra”…


Hemos visto como los trabajos de resistencia a la fuerza explosiva, se desarrollan en cantidades exhaustivas, de manera desajustada, incoherentes, en deportistas que no tienen el nivel de base para soportar dichas cargas del entrenamiento…

Pero, ¿esto es grave?


La respuesta es contundente:

Sí.


En muchas ocasiones, los deportistas no tienen una educación alimentaria, provocando que las reservas de glucógeno, no puedan sostener dichos esfuerzos asociados predominantemente a la resistencia de la fuerza explosiva, generando una depleción del glucógeno, con efectos riesgosos como los son la fatiga periférica, hipoglicemia, desmayo, letárgica, disminución de la libido e incluso depresión. Ahora bien la problemática de comentar lo comentado es no conocer los efectos propios de cada uno de los antecedentes mencionados, en una carga mal desarrollada.



En la actualidad, cualquier entrenador vanguardista, medianamente capacitado y racional, escapa de la fatiga (crónica), debido a la influencia negativa en el sistema nervioso, endocrino e inmunológico, ya que estos sistemas tienen una fuerte relación en lo que respecta al entrenamiento y al no estar ajustados en una homeostasis, producen un sobre entrenamiento, traducido en su mayoría a lesiones, debido al mal ajuste de las cargas aplicadas. Es decir lesiones por compensación.

Respecto a lo comentado, en diferentes conferencias y escritos el investigador Guillermo Sáez ha pronunciado la frase

“cuándo es cuál para cada cual” (Sáez, 2010)

Como un criterio de adaptación de la carga al organismo, produciendo un ajuste necesario según el deportista que tenemos en frente, esto a su vez es un criterio que responde a diferentes variables desde las psicológicas, fisiológicas o bioquímicas, hasta las de valoración subjetiva del esfuerzo, en términos biológicos el cansancio es una respuesta ante procesos en primer lugar de inflamación corporal, la cual en términos concretos activa los receptores del dolor, produciendo una inhibición de la contracción muscular, cuya mecánica es la esencia del movimiento, concluyendo que la inflamación es uno de los primeros indicadores que todo entrenador debiera conocer, sin embargo en la empírica, es muy difícil comprender este fenómeno, se hace necesario conocer los fundamentos ante todo biomoleculares, para comprender los fenómenos del cansancio. En términos concretos quien mejor puede deslumbrar de manera simple son las áreas funcionales de lactacidémia, cuyas áreas representan el descanso que se debiera respetar luego de cada carga de entrenamiento

A continuación demostramos un resumen de un artículo científico del doctor Guillermo, el cual, se puede considerar importante y fundamental como respuesta a este fenómeno


Introducción: El ejercicio físico exhaustivo genera marcadores inflamatorios y de ácido láctico. La suplementación con sustancias naturales es motivo de análisis debido a sus escasos efectos secundarios. Objetivo: Determinar la respuesta inflamatoria y el nivel de ácido láctico inducidos por ejercicio físico exhaustivo después de la ingesta de soja en modelo animal.

Materiales y método: Se emplearon treinta ratas macho de raza Sprawley dawley de 180 a 200 g, sanos divididos en tres grupos: sedentario (C), con ingesta de soja a prueba (E+TP) y sin ingesta de soja a prueba (E). Los grupos E+TP y E, realizaron la prueba Morris Water Maze Test. Se determinaron marcadores inflamatorios como factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a), interleuquina 1 beta (IL-1β), interleuquina 6 (IL-6) en plasma mediante técnica ELISA, enzima ciclooxigenasa 2 (COX-2), óxido nítrico sintaza (iNOS) y como marcador antiinflamatorio Receptor gamma activado por proliferador de peroxisoma (PPAR-γ), el cual, se midió en músculos cuádriceps mediante técnica de Western-blot y se midió el ácido láctico en sangre. Resultados: Se obtuvo una disminución significativa en plasma de los niveles inflamatorios de TNF-α (600 vs 350 pg/ml), IL-1β (450 vs 150 pg/ml), e IL-6 (480 vs 100 pg/ml), COX-2 (52 vs 25 RDU) e iNOS (58 vs 8 RDU) en el grupo E+TP en comparación con el grupo E. Además se observó un aumento de la expresión de la proteína PPAR-γ (18 vs 65 RDU) en el grupo E+TP en comparación con el grupo E. Respecto a las mediciones de ácido láctico los grupos obtuvieron valores máximos de: E:35, C:22 y E+TP:28 Mmol/Lactato, lo cual, indica que el grupo E y E+TP a pesar de que se sometieron a la misma prueba, los niveles de ácido láctico son heterogéneos.

Conclusión: La ingesta de soja mitiga los niveles de ácido láctico y de marcadores inflamatorios inducidos por el ejercicio físico exhaustivo en modelo animal.









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